La
visita al complejo da comienzo en el edificio de recepción, rodeado
de jardines que oferta una compleja gama de la flora más singular y
característica de la comarca, junto a un primoroso huerto de plantas
medicinales.
En el
interior se aloja el museo del Alto Ebro, que representa una visión global
y explicativa de los contenidos del parque, junto a una cuidada cafetería,
tienda verde y un aparcamiento exterior que complementa este centro de
acogida.
Nuestra
oferta va dirigida al público en general y muy especialmente a
los colectivos más jóvenes, ya que a su faceta museística y de protección
del medio natural, se une una importante serie de infraestructuras
estrictamente dedicadas a la formación e investigación.